jueves, 27 de marzo de 2014

BLUES

He visto cien mil bares
abiertos hasta el vómito
mil bocas, mil vaginas
resecas de sueños
bañándose en la inevitable soledad
o en la compañía fraudulenta
de los derrotados
almas viejas y heridas
refrescadas con el calor
de un whisky con hielo
he visto volar a lo lejos
las ilusiones, estallar los sueños
regresar taciturnos
al reino de los imposibles
he visto la vida vestirse
de un negro inmenso...
En ésta noche tan semejante
a las demás
he visto mi propia vida
morando en los arrabales
con las migajas de fe necesarias
para poder escribir

estos mediocres versos.

martes, 21 de enero de 2014

EL AMOR DESPUÉS DEL AMOR (Instrucciones)



Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida
Derek Walcott

Despega los labios del yerro
que además tiene
una homofonía sospechosa
con el peso y el ancla
tómate una cerveza fría
sácate a pasear sin mordaza
llévate a las librerías
hojea alguna novedad editorial
escribe algún poema
deja morir las tardes
dando de comer a las palomas
ríete de las heroicidades
que cometiste bajo el yugo del amor.
En resumidas cuentas
(y ya lo dijo Derek Walcott
mucho mejor que yo):
reconquístate de nuevo
sedúcete
saca a relucir tu plumaje
aunque ande algo raído
que pareces un cadáver

sin tu propio amor propio.

sábado, 18 de enero de 2014

IV. DEMASIADO TARDE un poema de José Hierro (con las piedras, con el viento...1950)



Ahora ya es tarde. Quisimos
tocar con las pobres manos
el prodigio.
Ahora ya es tarde: sabemos.
(No supimos lo que hacíamos.)
Ya no hay caminos. Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.

(...)

Cuando nada se desea
todo se posee. Miro
la llama. ¿Quién nos mandó
tocar su centro encendido?
Al fuego se lo posee
con los ojos. (Ni sus hijos
pueden tocarlo.) Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos.
Sabemos. El terso sueño
se ha roto. Ya no hay caminos.
Desamparados tendemos 
puentes de espíritu a espíritu.
También el cuerpo quería
romper su lastre infinito.
Las almas a su través 
se buscaban. Se han hundido 
para siempre. Ni se encuentran
las almas. Ya se ha cumplido
lo fatal. Sabemos. Ángeles 
ciegos. Ángeles malditos.
Las almas se han marchitado
sobre los cuerpos marchitos.
Ya no hay caminos. Ya no hay
caminos. Ya no hay caminos. 

Cuando nada se desea
todo se posee. El fino
vidrio de la paz se rompe
deseando. (Como el río,
sólo se para y descansa
cuando deja de ser río.)
Prisa por llegar. Candentes
avideces. Rojo vino 
en el que los vencedores
se igualan a los vencidos.
Oh, cuánta desolación.
Qué caída en el vacío.
(...)

Torno a lo mío:
cuando nada se desea 
todo se posee. (El círculo 
se ha cerrado.) Todo en torno
es lo mismo y no es lo mismo.
Se han borrado para siempre
caminos, muchos caminos.

Y estamos solos. De pronto
nada parece tranquilo.
Nuestra voz suena a voz de otros
que jamás han existido.
Y se cierra todo. Y todo
dejando de ser sencillo.
Ángeles soberbios. Ángeles
ciegos. Ángeles malditos.
Y no hay caminos. Y no hay
caminos. Y no hay caminos.

martes, 14 de enero de 2014

SE ACABÓ EL CUENTO



Se acabó el cuento
amigo: esto es la vida.

Karmelo C. Iribarren

Aquí no sirve la felicidad impostada
ni el sabihondo cinismo
los versos pomposos rimbombantes
ni tan siquiera la cría en cautividad del oso polar
puedes ir olvidando tus pequeñas cosas
e ir dejando las grandes para tu próxima reencarnación
esto es la vida
hay demasiados necios que hacer picadillo
y muy pocas noches sobrias para escribir versos

que apunten directamente a su estupidez

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

Como un pez al que le han arrancado el anzuelo
y ha sido devuelto herido a su antiguo universo sumergido.
Y boquea fatigado. Y va recuperando el aliento.
Así es el descenso al desamor y el ascenso al olvido
volver a convivir con la soledad por paradójica que resulte su acepción:
pues el tiempo es un enemigo insobornable:
la erosión de unos ojos que ya no vuelven
a ver en torno con la misma embriaguez.
No hay vuelta de hoja.
El camino de regreso (la nostalgia) es un barrizal
una agonía en el lodo
resulta infranqueable, inhóspito.
Demasiados reproches y egoísmos y culpabilidades
yacen desparramados por el suelo.
No merece la pena luchar por algo proscrito
ni mancharse las manos resucitando un cadáver.
No hay más remedio que el dolor y la aceptación
volver a lanzar las cartas encima de la mesa
pero eso sí, con un par de ases más bajo la manga.
Alea jacta est.
La suerte está echada.


Tarea tuya es saber qué hacer de nuevo con ella.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

AUTO/CONVENCIMIENTO



No merece la pena nada de esto
me refiero a las sonrisas,
al desamor, la angustia,
me refiero a los versos
si no sientes a cada paso
que das la vida devorando
tu juventud
si no acumulas papeles
arrugados con manchas
de tinta en tus bolsillos
y gritas ebrio de desesperación
a los ángeles del deseo,
hay que caer malherido
en la lucha, curarse
muchas noches absurdas
con soledad y con vino, 
dejar que todo en torno 
se torne baldío
y gritar bien alto
que nada de esto
tiene sentido
pero que le echamos
a diario
un par de versos

FELIZ AÑO



Mientras el calendario
se empeña
en cifrar
los días que faltan
para que acabe
este miserable
año
y en la calle
la gente se pasea
de un lado al otro
enfermiza
con sus navideños
quehaceres,
yo
estoy
jodido
porque no
le encuentro la gracia
a toda esta feliz
pantomima
y me pregunto
dónde estarás
ahora
en que labios
estarás bebiendo
y de que fiesta
báquica
serás la reina.

AMNISTÍA OTOÑAL



Te escribo
desde la última tregua
de tu lengua
que aviesa se ensaña
con mi miembro.
Fóllame.
Estoy aferrado a la noche
etílica del circo cotidiano
en las calles desiertas
de una ciudad
que tirita en otoño
de tedio
dónde lo más
que se puede observar
son las máscaras 
de un baile absurdo
y heridas suturadas
con resacas y
recuerdos.
Mientras
el mundo
se desmorona y
yo no entiendo nada,
mientras
me sangran
los versos y los ojos
se me nublan de rabia
fóllame.
Te escribo porqué
quiero oírte gritar
de deseo
y en la cama
una vez hayamos terminado
el acto feroz del desenfreno
poderte decir quizá
que te quiero
o por lo menos
gracias
por darme un indulto
pasajero.

No espero que estés
de acuerdo.

viernes, 22 de noviembre de 2013

22/11/13

Últimamente, y digo últimamente aunque podría cifrar el momento exacto, me he vuelto un poco más adicto. Según la rae un adicto es alguien dedicado, muy inclinado, apegado. Adicto, para empezar, al tabaco, aún más si cabe, encuentro en el gesto mortal del chasquido del mechero un subterfugio para desviar mi mente, para no mirar ni atrás ni hacia delante simplemente al lado dónde reposa el cenicero, curiosos estratagemas metafísicos, lo malo es que voy perdiendo en cada chasquido una porción más de vida, tic-tac tic-tac un segundo menos. Adicto también a la poesía, recuperando antiguos maestros que me han acompañado en momentos no tan lumínicos y que ahora necesito, hace unos días le dediqué un poema, con todas las comillas que queráis, a Antonio Gamoneda, para mí el más nietzscheano de los poetas españoles, el más dionisíaco, a través de él me he refugiado en el orgullo unos días. No entiendo demasiado de literatura pero sí reivindico su función terapéutica, leer a otros gritando a sus daimons interiores como tú, hace de toda ésta hipérbole algo más soportable. 
Finalmente, o más bien cómo punto a parte, me he vuelto adicto a la radio nocturna. Ésta vez ha sido por obligación, casi para salvaguardar la poca dignidad que me queda después de algunos desvaríos amorosos. Paso un tercio del día metido en una cadena de montaje, con un ruido ensordecedor y mirando frascos de vidrio que vomita una cinta transportadora. Media hora para comer y cinco minutos para ir al lavabo. Ya está servido el campo de concentración. Arbeit macht frei. Antes tenía un esplendoroso mp3 que compré en alguna tienda de chinos y me había dedicado a subir una ingente cantidad de canciones y audio libros. Evidentemente el aparato se escacharró: lo barato sale caro decía mi madre, yo siempre lo achaqué a la moralina del consumo, el tiempo me va quitando razón. He recuperado la antigua radio Panasonic de mi padre con sonido stéreo y protección auditiva, en su época era de las de primera fila. Me conecto a Radio 3 solamente empezar la jornada y me desconecto cuando el reloj indica las seis en punto, hora de irse a la cama. Ayer escuchando un programa que habla de literatura, sobre las tres de la madrugada, recitaron un poema de un poeta español que no conocía, ¡cuánta poesía perdida por ahí!. Anoté el nombre en un pedazo de papel y hoy al despertar he querido indagar un poco más. Sobre el papel escribí eskandaralget y supuse que el Dios google haría el resto. Así ha sido.  Se trata de un poeta madrileño que en realidad se hace llamar Escandar Algeet. Acaba de publicar un poemario titulado Un invierno sin sol (editado por Ya lo dijo Casimiro Parker) cuyo homónimo poema me dispongo a transcribir:

Yo amé, con perdón.

Amé por encima de todas las cosas, que es,
permítanme que les diga,
de la única forma en que se puede amar.

Yo viví
en un cálido regazo del amor,
protegido bajo su techo,
comiendo de su misma mano,
aprendiendo el fuego hasta verlo arder,
hasta quemarnos.
Compartí su sudor
y ascendí en su alegría de peldaño en peldaño.
Es decir: de dos en dos.

¿Sabéis qué?
Yo tampoco creía en la magia hasta que la vi.
A ella.
Irradiándola, desprendiéndola,
 descontrolando el tiempo
y cargándose con un gesto cualquier rutina impuesta,
criando una primavera en cada estación.

Solo querría decirles eso.
Decirles: yo tuve un reino y lo llamé hogar.
Y fue tan inmenso como el más pequeño de los detalles.
Una puta barbaridad.
Así debía de ser mi cuento.

Sin embargo, escribo desde el dolor aquel
en que solíamos gritar que todo acaba mal
porque si no, no acabaría.

Así fue
que todo se llenó de distancia
y de sangre,
todo se ensució de grietas y pudriéndo-
se pasó como una enfermedad
por delante nuestro,
un olvido por encima de nosotros
paseándose
jodiéndonos,
diciéndonos adiós,
a dios reclamadle.

Estas son mis ruinas y esta es mi voz.
Un paseo con vistas a los escombros.
Si veis al amor por ahí, solo decidle que lo siento.
Que el frío se ha hecho ciudad
y yo, solo, he aprendido a quemarme.
Que la poesía pague los destrozos
y su recuerdo sea mi única migaja de calor.
Esta es la historia de un derrumbamiento.
El infierno hecho paisaje.
Mi baile nupcial sobre el lodo.
Un invierno sin sol.


Hablaba antes de la función terapéutica de la literatura, como aquello de mal de muchos y todo eso que sigue. Y éste poema me ha caído como una gracia divina, por no creer en las monótonas casualidades. El lunes bajaré a Barcelona y me compraré el libro, ya os iré contando si queréis escucharme, sino pues como siempre me lo contaré a mi mismo aunque ya empiezan a mirarme mal por la calle cuando voy hablando solo, cosiendo cada retazo de vida puesto en juego en anteriores partidas (o quizá pérdidas).  

martes, 19 de noviembre de 2013

RELINCHO pequeño homenaje a Antonio Gamoneda

Quinientas noches he pasado postrado en la incandescencia de tu recuerdo.
Quinientos días de desvarío y anclas bajo mis pies tercos
sin más consuelo que el tiempo que roe las esquinas, que asesina poco a poco la indolencia
pero el olvido es una máquina implacable para el orgulloso
y mi valor se postra en los nidos del arrabal
ahora te  veo cómo un peldaño necesario, como célula documentada
para traspasar la sabiduría de siglos, para volverme a mí mismo.
Succionado he vivido bajo el estrépito de tu belleza
bajo el candor de tus labios anunciando la llegada del hijo
anunciando el paso irremisible de las generaciones
anunciando la derrota.
He vuelto gritando la libertad
la libertad no es un prado verde repleto de maduros frutos
la libertad no es el paraíso ni el descanso
serenidad tú para el muerto que yo estoy vivo y pido lucha
la libertad se posa sobre las pezuñas del caballo que relincha desafiante
anunciando el destino de un héroe 
que aunque imbécil y manco se marcha en la dirección de la flecha
cuyo arquero sin tino apunta al porvenir borrascoso de la indefinición
del fuego que todo lo consume
del fuego que arde en el cerebro henchido del porvenir

EXTRAÑO

Extraño es el paso lento del otoño.
Extraño tú, solo        delante de ti
del espejo de los días,
erosionado, más distante
viendo como desde fuera el espectáculo...
hacer balance, no mentirse
no derrumbarse
seguir, solo            delante de ti
del espejo del recuerdo
erosionado, anhelando
que cada vez sea más distante

sábado, 28 de septiembre de 2013

DISCULPA LA OSADÍA

Cércame el alma
sé tú mi frontera,
decreta leyes entre
el efímero amor
y mi intestinal guerra,
guerra que libro contra
la borrosa imagen que queda de mí
cuando tus ojos ya no trepan
por los muros de mi tristeza.

Sé tú mi límite
que en ti todo perezca,
dame la ebriedad de tu noche
y de tu día su destreza,
asusta con tus gemidos
los altaneros fantasmas
que anidan en mi indolencia.

Cércame el alma,
sé tú mi frontera,
pon entre mi muerte
y tu cuerpo,
y tu sonrisa y tu entrega,
algo así como unos
be(r)sos de universo
y estrellas.

Sé tú mi límite
que en ti todo perezca,
mis tantos / mis tan pocos,
mis cálculos / mis demencias,
dáme, - no sé si devuélveme-,

mi existencia.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

ESCRIBIR

Retorcer lo absurdo
cotidiano
como un trapo mojado de semen y sudor
una mancha grasienta en la página
en blanco
colonizando
la desesperación.

Un estúpido heroísmo.