sábado, 28 de septiembre de 2013

DISCULPA LA OSADÍA

Cércame el alma
sé tú mi frontera,
decreta leyes entre
el efímero amor
y mi intestinal guerra,
guerra que libro contra
la borrosa imagen que queda de mí
cuando tus ojos ya no trepan
por los muros de mi tristeza.

Sé tú mi límite
que en ti todo perezca,
dame la ebriedad de tu noche
y de tu día su destreza,
asusta con tus gemidos
los altaneros fantasmas
que anidan en mi indolencia.

Cércame el alma,
sé tú mi frontera,
pon entre mi muerte
y tu cuerpo,
y tu sonrisa y tu entrega,
algo así como unos
be(r)sos de universo
y estrellas.

Sé tú mi límite
que en ti todo perezca,
mis tantos / mis tan pocos,
mis cálculos / mis demencias,
dáme, - no sé si devuélveme-,

mi existencia.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

ESCRIBIR

Retorcer lo absurdo
cotidiano
como un trapo mojado de semen y sudor
una mancha grasienta en la página
en blanco
colonizando
la desesperación.

Un estúpido heroísmo.

domingo, 16 de junio de 2013

PLATO FRÍO

La noche es un páramo inútil
dónde la soledad
reclama mi presencia,
echo de menos el sabor
de tu piel bajo la luna
echo de menos el ardor
que refulgía
en aquellas brillantes
tierras del deseo.
Ahora es claramente
todo muy distinto:
aunque la noche
siga aullando placeres
clandestinos
aunque entre las sábanas
enrede mis suplicios
todo acaba con el acto
feroz de la eyaculación
no hay caricias
no hay sueños
no hay te quieros
como en una venganza
voy asesinandome
en los recuerdos
de aquellos tiempos.

martes, 11 de junio de 2013

PREFACIO A EL ÚLTIMO HOMBRE (1983) Leopoldo María Panero

El libro que he realizado, El último hombre, que es una leyenda alquímica representativa de la primera fase de la obra, también llamada nigredo (oscurecimiento) o Putrefactio (putrefacción). De alguna manera la obra poética (Rimbaud lo dijo) es semejante a la empresa alquímica: una destilación del espíritu, un psicoanálisis.
Testimonio de la decadencia de un alma, este libro, pese a lo macabro de sus temas, no romperá por ello con el rigor poético que me he propuesto a lo largo de toda mi obra literaria. Imaginería exótica, retorcida, sigue una técnica: la de contrastar la belleza y el horror, lo familiar y lo unheimlich (lo no familiar, o inquietante en la jerga freudiana). Blake, Nerval o Poe serán mis fuentes, como emblemas que son al máximo de la inquietante extrañeza, de la locura llevada al verso: porque el arte en definitiva, como diría Deleuze, no consiste sino en dar a la locura un tercer sentido: en rozar la locura, ubicarse en sus bordes, jugar con ella como se juega y se hace arte del toro, la literatura considerada una tauromaquia: un oficio peligroso, deliciosamente peligroso.
Otro de mis métodos para la consecución de este libro es lo que el formalista ruso Slowsky llamaba el extrañamiento: esto es, deslizar componentes anómalos en medio de un panorama familiar. Ceniza entre una guindas, dos sapos en un jardín, tres niños adorados por los sapos: la fealdad rodeada de belleza, o viceversa, lo que no se come de lo que se devora y es que el referente poético por excelencia es la imaginación del lector: jugar con ella como el cazador con la fieras, aturdirla, chocarla, perseguirla, cautivarla.
También he de decir, en esta suerte de POÉTICA, que, al igual que Mallarmé, no creo en la inspiración. Es más, considero que la buena literatura debe rehuir de ésta como si de una bestia se tratara, la poesía  no tiene más fuente que la lectura, y la imaginación del lector. Como decía Pound, la literatura es un trabajo, un job, y todo lo que en ella nos cabe es hacer un buen trabajo, y ser comprendidos, cal trovar non porta altre chaptal (porque cantar no recibe otro capital), como afirmara la Comtessa de Dia. Algo que no sabe decididamente el poeta inspirado es que trovar es difícil, que la buena poesía no cae del cielo, ni espera nada de la juventud o el deseo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

EN ÉSTA HABITACIÓN

Hubo sueños, hubo la cadencia
violenta de la juventud
la tarde gritando palabras gigantes
cómo océano o libertad
hubo un rincón orgulloso y derrotado
donde ahora están los libros viejos, gastados
gritos altisonantes y whisky
a principio de mes,
hubo maldiciones y conjuros
eternidad en sorbos, a destiempo
hubo amor sin que creyéramos en él
aunque realmente no creíamos
ni en nosotros mismos
hubo sexo drogas y grandes dosis
de jazz a medianoche
hubo una fórmula infalible
que como toda ecuación falló
el día en que nos hicimos mayores
hubo tantas cosas
que aunque ahora estemos tú y yo
y tu suavidad, y tus cabellos guareciendo
del frío del invierno
de vez en cuando me da por pensar
en qué cosas hubo
y ya se fueron.

lunes, 13 de mayo de 2013

QUERIDOS ENEMIGOS


Desconfía del que siempre sonríe
asiente
y muestra aparente atención
a todas las opiniones
desconfía del que dice que es feliz
que las pequeñas cosas
desconfía del que viste americana y corbata
y se afloja el nudo y exhala
al acabar el trabajo
desconfía del que mira por encima de tu hombro
y del que mira por debajo
desconfía del que habla a los neonatos
como si fueran animales domésticos
desconfía del está prohibido
del porqué sí
y del deténgase
desconfía del rapsoda de citas célebres
desconfía del obediente
desconfía del compasivo
el que mira satisfecho en derredor
después de dar una limosna
desconfía del que cuelga su bandera
en el balcón durante las efemérides
o lleva llamativos eslóganes en su camiseta
desconfía del que desconoce la etimología
de la palabra democracia
desconfía del repeinado engominado
del que lleva alhajas
y demás variantes de espejo resquebrajado
desconfía del que dice que no es racista
y del que dice que sí lo es
desconfía de la mujer que tapa su boca al reír
o del que ríe a media risa
desconfía de la mujer de cuello largo
y la mujer de cinturón por falda
desconfía del exfumador
exbebedor
exboxeador
expolítico
de todos los ex
y todas tus ex
desconfía del que dice que no se ve capaz
y del que dice que nunca jamás tuvo miedo
desconfía de los espacios comunes
las opiniones contrastadas
y del que dice que lo tiene claro
desconfía de ti mismo
incluso de tu propia desconfianza
desvela máscaras
solloza pelando la cebolla
y prosigue
el luminoso camino a la muerte
te espera.

jueves, 2 de mayo de 2013